Me acuerdo del verano robado, de la casa de su tía en la
florida, la pieza del primo chico que quedaba en lo más alto de la casa, el
poleron nuevo azul que se me perdió una vez y lo volví a comprar y luego una
vez más y ya me retaron y no me lo compraron de nuevo.
La canción “adiós” de cerati. La piscina, la ida al súper y el chocolate en
polvo, los desayunos con palta y mucha palta.
Tomamos sol, fumamos perejil porque dudo que haya sido marihuana, tomábamos
coca-cola y no cerveza.
Haber terminado el libro, haber visto las películas, haber llorado y haberme
metido en la piscina haciendo escándalo y que me rescataras y que nunca nunca
me juzgaras y que me quisieras por sobre todas las cosas y yo a ti. Y recordar
ese verano que no salimos a ningún lado solo a la casa de tu tía en la florida,
para así poder comprar una cámara fotográfica con la que sacamos muchas fotos
juntas, tuyas, solo tuyas, mías solo mías y de nosotras y de nosotros y de
nuestros amigos hasta que se acabó todo y decir adiós es crecer como dice
cerati, es crecer.