Yo no necesito ni quiero competir con nadie. Yo ya soy lo demasiado competitiva como para entrar en una real competencia. No espero ni quiero darle un giro a tu vida, porque tu ya encontraste el príncipe que ya lo hizo antes de conocerme y fue esa la barrera, una de las tantas, que originaron nuestra distancia que cada vez crece más.
Desde siempre he competido y aunque suene cliché, las veces que pierdo es porque yo misma lo he decidido así. Soy demasiado buena como para perder. Me tengo fé y mi sangre, la que me corre por dentro esta entrenada viviendo en la adrenalina permanentemente. Cuando tengo que lograr algo, es demasiado simple todo, un juego, nada de seriedad.
No soy una persona seria. Soy una montaña rusa.
Estoy acostumbrada a los elogios que van y vienen, a las medallas que por misión tienen darte un reconocimiento, a mi no me interesa nada de eso. No quiero reconocimientos, eso no me trae nada de lo que realmente me interesa.
A mi el infierno me va bien, el cielo es mi casa y jesus está conmigo en todas partes.
En mi interior estan todos los tesoros, eso yo ya lo sé.
Me apena saber que dentro de esta relación, siempre estuvo demasiada gente involucrada, desde un inicio.
Creo por sobre todas las cosas que tu ya encontraste a tu otra mitad y también me entristece estar conciente de que no soy yo y que también nunca lo logré ser.
Pienso que no estaba en mis planes, que te conocí así, con eso y todo lo demás.
Tus fantasmas, tus íconos a seguir, por allá en Francia, España, bien lejos.
Yo estoy aquí, en mi casa, vivo en maipú y traté de mostrarte como veo la vida.
Tal vez si no hubieras estado contandome sobre tu relación perfecta, podríamos haber sido perfectas, pero lo entiendo.
Siempre he sido tu amiga y tu la mía.
Dejémoslo así.
Por ahora otros planes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario