miércoles, 28 de julio de 2010

El maskintape.

Escribí tantas frases en maskin tape que circulan vagamente por mi memoria y también terrenalmente por algunos lugares de esta cuidad y de otras más. En mi cabeza, la imagen de la pared blanca de toda una esquina, cerca del parque Bustamante. Violentos, transgresores nos sentíamos. Rebeldes con nosotros mismos, con nuestros padres, con el mañana. Con el lápiz escribiendo rápidamente y mal hecho. Una por mi vieja. Otra por nosotros. Luego por el mundo. Pequeños desquiciados por vivir esa noche de cervezas en botella, sentados en la esquina de cualquier pasaje. Abriendo con dientes, con uñas, tragando la delicia de la felicidad.
En Concepción había maskin también. En los cuadernos, luego en mi cuaderno.
Nuestras frentes tuvieron mucho maskin. Queríamos tatuarnos, perpetuar nuestros pensamientos y sensaciones para hacerlas únicas e irrepetibles.
Mi mochila negra está en mi pieza. Intento descifrar frases de algunos maskin que están atrás de mi puerta. A la gente que quiero le he regalado algo que dije y luego escribí.
Alguna tontera quinceañera. Un juego de niños. Cuando algunos de nosotros recién asumíamos nuestro deseo por el otro. Cuando yo niña deje de andar de la mano con niños, para andar de la mano de las niñas. Nunca nos preguntamos ni lo discutimos, siquiera hablamos, el porqué nos gustaba hacer ese tipo de cosas y otras cosas también.
Eso era nuestro mundo supongo. Lo del maskin, lo de la cerveza escudo o también la báltica. La marihuana en nuestros bolsos, mochilas, bolsillos, paseando deliberadamente por nuestros ojos que quería registrar todo. Tal vez por eso la afición de nuestra generación a las cámaras fotográficas.
“Muéstrame tu bolso y te diré quien eres” Discos, fotos tipo carnet. Las llaves, la cajetilla de cigarros, la croquera y el lápiz. Los libros. El colegio también, la universidad también. Audífonos. Prestar un audífono como parte de una etapa de crecimiento.
Vomitar, esconderse de los pacos y de nuestros padres, y del teléfono celular.
Escondernos de todo y nada y escribirlo en maskin para luego no entender. Nunca entender.
A ninguno de nosotros nos interesaba realmente entender algo. Nunca nos detuvimos a pensar nada de la vida real, salvo el porqué le pusieron ese nombre a tal disco o porqué la tipa que vende pitos le iba tan bien vendiendo pilas.
Ninguno de nosotros habló de amor. Creo que nos amábamos y deseábamos en completo silencio. Queríamos devorarnos por que existía una atracción que va mucho más allá de la que hoy mueve al resto del mundo para que termine en la cama junto con todo del resto del mundo. Hoy, terminamos siendo parte de esa gente y perdimos lo otro. Todo lo otro. Eso ocurrió cuando pasaron a importarnos ese tipo de cosas. Cosas como gustar de alguien.
Dejamos de escribir errantes en el maskin. No seguimos pegando la palabra Delirante, Delirio, sucia, sucio, punk o la frase “mamá no te preocupes por mi, estoy bien”
Yo aún trato de hacerle al maskin. Trato de hacerle al bolso, a la báltica y a la marihuana.
Miro mi bolso y todo lo que hay dentro, lo detesto. Si alguien encontrará mi bolso por casualidad, jamás se enamoraría de mí. Porque yo tampoco lo haría.
Nunca escribimos amor en ningún lado. Así a mí, me parecía mejor.
Bienvenido a nuestro mundo errante sin amor, sin pecado, sin historia.
Qué extraña raza de la que fuimos parte., me pregunto cuando podremos volver.

2 comentarios:

  1. lo mas importante es que no quiero vomitar hoy
    MENTIRA

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  2. cuando podremos vovler? dicen los morales que el tiempo es el mejor aliado de la verdad. por otro lado hay quienes afirmas que el karma arregla todo. karma. frasa para el maskin. la ciudad? cualkiera. por último escribimos sobre el jeans con lapiz pasta azul, o sobre la polera blanca de manga larga con plumón negro.
    a dormir. sigo espreando la primavera.1 fe agosto, primer acto

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