Vienes
a mi cuando quieres. Yo sé que lo haces porque te sientes frustrado. Te veo
todo el día aludiendo al fracaso. Y te acercas a mi y me abrazas mucho rato,
mirando a ese punto distante que traspasa toda materialidad, irrumpe en la
pared, destroza los límites y pasea hasta eso que llamamos universo.
Así estas un buen rato, pensando, yo qué sé.
Y sufres y tienes dos hijos para poder abrazarlos cuando se te da la gana.
Y yo me quedo aquí en lo material, en el computador, mirando también ese punto
inespecífico del universo. Siendo atrapada y delimitada por tus brazos.
También soy un ser frustrado.
Lo único lindo de todo esto, es que me gusta creer que tanto tu como yo.
Creemos en la filosofía de los abrazos.
Como si todo se solucionara con esto. Con un gesto. Con un abrazo muchas veces
no bienvenido.
Un punto distante sin dirección.
Y tú y yo que somos los más perdidos del planeta.
Allá lo encontramos.
Allá nos vamos.
Quién te entiende.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario