lunes, 23 de agosto de 2010

YO TAMPOCO SOY ASÍ.

No puedo adivinar tu nombre. Tienes cara de Esteban o tan solo yo quiero llamarte Esteban. Podrías ser tantas cosas a la vez. Todas y cada una, incluso las que aún ni siquiera he nombrado.
Nos llamamos la atención. Fue mutuo. Te vi mientras también me estabas mirando. Acaso nos pedimos con esa señal hablarnos? Y no lo hicimos. Quedamos con la incertidumbre en nuestra mente y también apunto de salir de nuestra boca. Debo admitir que lo pensé. Pero que podría decir. Tengo en mi billetera un poco de dinero, lo suficiente como para beber al menos una cerveza. Intuí que podría gustarte la cerveza, digo. Tienes el pelo verde y vistes pantalones ajustados. Tus zapatillas no me gustaron pero como me miraste si. Debería haberte dado un beso. Lo pensé. Pero quedamos en distintos vagones. Te busque. Y cuando bajaste, sé que me buscaste también. Sólo sé que te bajaste en la estación Baquedano. Me llamo Carla por si acaso y me bajé en las Rejas, pero no vivo ahí, sino varias estaciones más abajo, tantas que ni siquiera el metro aún llega. Para eso quedan dos años. Pero quien sabe dónde estaré en dos años más. Es posible que nos volvamos a ver? De uno a un millón, diría que tengo la certeza que nos olvidaremos las caras dentro de esta semana y también de todas las invenciones que hayamos creado en nuestras cabezas. Al menos yo te escribo. Te hago y realizo en un papel inexistente en su materialidad.
Dirección San Pablo combinación línea uno. Por favor transite por su derecha. Tú transitas por mi izquierda. A veces te siento de frente. Otras es como si caminaras por mi espalda. Tu pelo verde desordenado se asoma para saludarme. Mi pelo desordenado sobre mis ojos te dice bienvenido. Cuidado con el cierre de puertas. Nos vemos en el reflejo. Nos arreglamos. Te diviso de lejos tarareando una canción. Me imagino que es punk. Yo no estoy escuchando punk. Pero también bailo. Podría decirse que me has concedido una pieza de baile. De Tobalaba a Baquedano te miro de reojo. Tu a mi también. Me buscas al final. Tu viaje aún no ha terminado. Podrías buscarme para que yo te busque también. Al menos nuestras miradas se toparon, podríamos considerarnos visionarios en un mundo torpemente apurado. Futuro novio, ya imagino tu habitación. Tu imagina de qué te hablo si te invito una cerveza, para la próxima. Te estaré esperando. Puedo sentarme en el pasillo. Tengo varias historias interesantes por contarte. Tengo muchas películas que vería de nuevo. Invítame a una tocata punk, hace rato que no voy a una. Quiero salir a tomar cerveza o vino y bailar con adolescentes rebeldes. Es que a mi me encanta sentirme adolescente y rebelde. Vamos a comprarnos ropa usada y varias tallas más grandes. Te regalo un piercing y te lo pones en la ceja. Yo también lo hago. Soy bien loca cuando me enamoro. Te presento a mis amigos grandes universitarios. Tu a tus amigos de cuarto medio. A mi me da igual. Paseemos de la mano por las calles. Nunca lo he hecho con libertad. Enséñame de libertad y yo te llevo a esa calle que es donde queda mi universidad. No me importa que nadie me compre. Me compren que ande con un Esteban como tu. Me quiero reír. Vamos por la cerveza de litro. Tengo dos mil sonando en mi banano. Sácate los audífonos. Tengo algo que decirte. Tengo que presentarme. Tengo que conocerte. Tienes que conocerme. Mis amigos dicen que soy increíble, ellos también lo son. Me gustan las mujeres, pero también me podrías gustar tú. Soy una persona difícil de llevar, algo compleja, pero eso es lo que buscan los hombres no?. No escuches. Perdón. No leas. En realidad es solo una invención eso de: hombres y mujeres. Tú eres como yo. No me preguntes cómo, pero lo sé. A mi no todo el mundo me presta atención en plena sobre población.
Yo sé querer bien. Soy buena amante. Me gusta el sexo y podemos ver películas pornos y reírnos de las posiciones. Te cuido. Pero no me voy a asustar porque conozcas a mis amigas lindas. Tengo una extraña sensación de que no eres así. Yo en realidad tampoco soy así.

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