lunes, 14 de abril de 2014

Para después no arrepentirme de no haber tostado bien el pan. Planificar y modificar el desayuno del típico yogurt sin brillo, por una buena marraqueta crujiente con mantequilla, con palta, con cualquiera de esas dos. Exprimir un jugo de pomelo. Levantarme más temprano y hacerlo. Para que no me recuerde así, como la que alegaba porque le dolían las rodillas, la que siempre tenía sueño, la que siempre estaba atrapada, la que todo tenía que hacer.
Pero como me reinvento como súper héroe. Cómo se parte de cero.
Bueno pero yo quería ser mejor. Les aseguro que así fue mi idea. Yo quería ser la mejor, mucho mejor que yo misma. 
Mi idea desde un principio fue tener las mejores ideas, los mejores planes, las mejores salidas, las frases instantáneas, precisas, correctas. Creí que había invertido bien el tiempo en un pasado, puesto que me pasaba equivocando, que estaba todo el tiempo en el suelo. Caída tras caída y bueno aquí estoy ahora. Como si nada hubiera pasado.
Debí haber comprado más pitos.
Haber juntado plata para otras cosas no para mis rollos personales.
Ido más al cine.
y bueno hay que decir mil mil mil veces te amo.
y mil no es suficiente, que quede claro. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Cabecita no me traiciones. Déjame estar bien.

martes, 18 de marzo de 2014

Hacer ese acto compulsivo y maniático de mirar la hora cada cinco minutos creyendo que se va a modificar algo de manera permanente en el planeta tierra. Y que simplemente no pase absolutamente nada. Se van sumando segundos. Nada más que eso. Y que las zapatillas se te desabrochen justamente cuando se está modificando la tierra. Cuando todo va a dejar de ser lo que es y pasará a ser lo que no era. Estúpidos pensamientos. Zapatillas torpes. Cosas que siguen siendo. Igual que siempre.

lunes, 17 de marzo de 2014

Que digas que tienes un auto clásico porque es del año 92. Eres el rey de roma y no quieres dejar que roma caiga una vez más. A lo lejos ya se puede oír que vienes en el carruaje sagrado. Dioses desde lo alto protegen al termineitor, al duro de matar, al protegido.
Igual voy a los carretes en el clásico del 92 y la gente me pregunta, weona de donde sacaste ese auto y yo digo que es de mi papá y demás que todos los comentarios subsiguientes que iban a desprenderse se ven esfumados por mi respuesta tan precisa.
Me gustaría estar en el año 92. Solo al ver el número me dan ganas. Y vivir con mi novia y comprarme un auto gris también, igual que ese. Que sea todo tan cuadrado. La tecnología ya se asomaba.
El reino era más feliz. Roma no tenía fecha de vencimiento. El auto en el año 92 tiraba más pinta que cualquiera de los otros autos de mis vecinos.
Todavía llamamos la atención. Si no es por una, es por otra cosa.
Defienda el reino compadre. No nos deje caer.

sábado, 15 de marzo de 2014

Que tanto importa que tan distintas seamos.

Días de amor

Hecho.

miércoles, 12 de marzo de 2014

mi familia es profundamente patética, como si no tuvieran otra vía más que generar más y más material de exactamente lo mismo, por que son patéticos hasta la médula y yo soy aun más patética porque tengo la creencia en cosas sin fundamento, como pensar que por escribir esto van a tener un accidente terrible o algún final trágico.

martes, 14 de enero de 2014

Al siguiente paso iba a terminar vomitándome a mí misma, que no es lo mismo que en mi misma, se entiende, verdad?
Terminaría observando detenidamente todos mis órganos internos y seguramente me asaltaría la conciencia y me preguntaría una y otra vez, porqué no escuche a mi cuerpo antes. Y me voy a sentir cliché. Pero nada de eso importaba mientras lo hacía. Porque yo quería seguir ingiriendo sin parar y me sentía completamente miserable cuando veía no tan solo que mi vaso comenzaba a vaciarse, sino el de todos.
Quería repetir el gesto una y otra vez. Mirar la mesa en un segundo y analizar cuánto quedaba en cada vaso y finalmente en el jarro. De paso, en ese mismo segundo hacer un breve análisis de la situación, que tal estaban los ánimos, que temas se estaban tocando. Sí íbamos en vector directo hacia arriba en el gráfico o si acaso estábamos estancados o para mi pesar íbamos en picada. Luego de ese par de segundos, quería hacer el gesto técnico de levantar mi mano derecha al unísono mis ojos hacia el tipo que nos atendió y luego decir algo así como “Mozo otro jarro de los mismos”. (Aunque a decir verdad, no me aniquilaría socialmente diciendo “mozo”, menos  para que me lanzaran un adiós para siempre quienes componían la velada) Otro de los mismos y así aunque nadie más apañara la moción.
 Era mi ímpetu el que nos llevaría a pasar la madrugada sin recordar qué soñamos y también esa misma fuerza de querer llevarlos a todos hacia donde estaba yo, iba a hacer que todos se sintieran intoxicados y tal vez pensando en cuánto daño le hicieron a sus cuerpos como a veces lo pienso yo, después de noches como esa.
Pero me pregunto, no son esas noches las únicas que nos llevan a sentirnos jóvenes e irreconocibles. Y cuál será el error de no reconocerse y perderse tan solo unas horas en una noche-madrugada santiaguina. Noches de verano que no volverán jamás. Somos pocos los que habitamos la cuidad con 34 grados. Los que despertamos para salir de noche. Ese es el beat, que se repite hasta que ya han pasado más de diez días de enero del dos mil catorce.
Un rencuentro con un viejo amigo. Pienso que tal vez el también no se reconoció, al menos queda toda la vida para asentarnos en quiénes somos y tan solo son muy pocas las noches de verano que se da la escasa casualidad de toparse con otro adulto mortal en la plaza Brasil como antaño, y ahora usamos la palabra antaño, porque podemos decir con seguridad que sí han pasado los años.
Seremos  más tóxicos, o más saludables que antes, pero no cabe duda de que un buen listado de temas en la cabeza estaba por despertar, ya sea por el borgoña o por quién sabe qué.
Estamos más vivos, seguimos en movimiento.
Menos mal que en esa mesa había más partidarios de la mesura. Solo contra todos, siempre es más fuerte la corriente.
Llego a casa y vomito en un basurero tres veces.
Duermo todo el otro día por intoxicación, me saco la maldad que me queda adentro. De alguna forma tiene que salir y cada cual tendrá su forma.
No nos mintamos. Somos quienes somos. Enemigos o amigos. Somos quienes somos.