lunes, 17 de marzo de 2014

Que digas que tienes un auto clásico porque es del año 92. Eres el rey de roma y no quieres dejar que roma caiga una vez más. A lo lejos ya se puede oír que vienes en el carruaje sagrado. Dioses desde lo alto protegen al termineitor, al duro de matar, al protegido.
Igual voy a los carretes en el clásico del 92 y la gente me pregunta, weona de donde sacaste ese auto y yo digo que es de mi papá y demás que todos los comentarios subsiguientes que iban a desprenderse se ven esfumados por mi respuesta tan precisa.
Me gustaría estar en el año 92. Solo al ver el número me dan ganas. Y vivir con mi novia y comprarme un auto gris también, igual que ese. Que sea todo tan cuadrado. La tecnología ya se asomaba.
El reino era más feliz. Roma no tenía fecha de vencimiento. El auto en el año 92 tiraba más pinta que cualquiera de los otros autos de mis vecinos.
Todavía llamamos la atención. Si no es por una, es por otra cosa.
Defienda el reino compadre. No nos deje caer.

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