jueves, 3 de junio de 2010

Hay días como este, en que admiro de sobremanera a las chicas comunes y corrientes.
Comunes y corrientes para mi.
Las admiro, admiro su capacidad para llevar la vida tal cual es, así con el trabajo, las clases, la vida en familia y el novio que ven de vez en cuando, los amigos con los que salen en la noche, toman jugo en la tarde, ven la teleserie y además tienen tiempo para el msn. Todo bien, con la semana, con el día, con los meses y las vacaciones de verano.
Las miro caminar por la alameda a la altura de republica y veo que van a casa después de las clases a comer a hablar un rato del día a estudiar y sacarse sietes.
YO las miro, desde la ventana de la micro en la que voy a mi casa y podría considerarme común y corriente pero sé que tengo que darme contra el vidrio para dejar de pensar tanto.
Dejar de pensar en el suicidio, en la muerte, en la pena y en las chicas comunes y corrientes.
intento solo en el pensamiento en transformarme de un día para otro en una chica común y corriente con problemas comunes y corrientes igualitos a los que tengo yo, pero que agrando hasta convertirlos en catástrofe nacional.
Nadie quiere escucharme.
Yo soy tonta, no pesada.

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